|
Compramos una vieja casa en Tollos que antes era la escuela donde los niños del pueblo cursaron sus estudios, y decidimos convertir en un restaurante. La reforma tardó más que lo provisto - las reformas siempre tardan más lo provisto - pero valía la pena porque pudimos recuperar lo que más nos gusta de las viejas casas de pueblo: sus muros de piedra a la vista, sus vigas de madera y sus íntimos rincones. Proponemos ofrecer al turista lo que más apreciamos cuando somos nosotros los turistas: buena comida con trato personal, calidad, sosiego. Es que en los pueblos pequeños del interior de Alicante es posible recuperar la escala humana de la vida, donde cada persona importa, sea vecino o turista. Esto es lo que hemos encontrado aquí, lejos de la costa y la ciudad, y es lo que esperamos que encuentren los que asen por nuestra puerta.
Verity Peterson © 2009
|
|